"Bebé Rocamadour, bebé bebé, Rocamadour:
Rocamadour, ya sé que es como un espejo. Estás durmiendo o mirándote los pies. Yo aquí sostengo un espejo y creo que sos vos. Pero no lo creo, te escribo porque no sabés leer. Si supieras no te escribiría o te escribiría cosas importantes. Alguna vez tendré que escribirte que te portes bien o que te abrigues. Parece increíble que alguna vez, Rocamadour. Ahora solamente escribo en el espejo, de vez en cuando tengo que secarme el dedo porque se moja de lágrimas. ¿Por qué, Rocamadour? No estoy triste, tu mamá es una pavota, se me fue al fuego el borsch que había hecho para Horacio; vos sabés quién es Horacio, Rocamadour, el señor que el domingo te llevó el conejito de terciopelo y que se aburría mucho porque vos y yo nos estábamos diciendo tantas cosas y él quería volver a París; entonces te pusiste a llorar y él te mostró cómo el conejito movía las orejas; en ese momento estaba hermoso, quiero decir Horacio, algún día comprenderás, Rocamadour.
(...) ".
Rayuela-Julio Cortázar
De un tiempo a esta parte tengo este libro en la mesilla como libro de consulta, como Biblia, como Corán, como Talmud... llámalo X... La idea era que, según soplara el viento, leyera algún capítulo al azar, de vez en cuando; sin embargo, algo ha hecho que hoy de nuevo lo empezara desde el principio (en versión extendida). Supongo que era el momento, porque creo que a pesar de la melancolía que desprende el libro, de aquello que en la película Lugares Comunes se describe (y estoy de acuerdo) como una historia de amor desgarrado (o algo parecido), a pesar de ese agujero negro de autodestrucción que es el personaje central de la historia, a pesar de todo eso (o quizá precisamente por todo eso) hay algo en ella (en la novela) que me salva, algo que me libera de ciertos pesimismos y de ciertas nostalgias más o menos absurdas... ¿Tal vez es una manera de llorar sin lágrimas? ¿Tal vez sea una más de tantas válvulas de escape?
Más allá de todo ello, lo de siempre: Si no la habéis leído ¿a qué demonios estáis esperando?
miércoles 20 de julio de 2005
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


4 comentarios:
Este libro me lo tengo prometido desde hace bastante tiempo, pero a la vez, no se por qué, me da un poco de temor leerlo, y te aseguro que no se por qué
Al principio uno se asusta, parece q no se entera mucho pq hay conversaciones demasiado intelectuales o por lo q sea; pero va calando y sigue calando y te llega hasta la médula... Al menos a mi. La primera vez estuve a punto de dejarlo en los primeros capítulos, pero algo me retuvo, esa atmósfera evocativa quizá, no sé. El caso es q es indispensable. Y si lo es para mi, para un argentino ya ni te cuento... jejeje...
Pero en fin, supongo q para cada libro hay un momento en cada persona. Yo no he leido el Quijote, algun día... Este año no, q el aniversario este me está cansando...
Salu2!
Hola Estatore, ¿ qué tal nos va la vida? A mi bienbele, un poco dormidilla después de una merecida siesta de dos horas y media, jajaja. Bueno, sólo agradecerte el que me recomendaras hace apenas dos años este libro,yo no lo tengo en la mesilla pero aún leo de vez en cuando algún capítulo de los marcados como preferidos. Bueno un besote muy fuerte y recuerda lo de la Ventana, es para septiembre.
Hace ya dos años, ja mía? Como pasa el tiempo...
En fin, ya voy pensando en lo de la ventana, a ver cuando me pongo.
Besos
Publicar un comentario en la entrada