<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-10052741</id><updated>2012-02-03T14:08:51.732+01:00</updated><title type='text'>Así habló Il Estatore</title><subtitle type='html'>La única ética posible es hacer lo que uno quiere hacer(W. S. Burroughs)</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://estatore.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10052741/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estatore.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Il Estatore</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10376242380806276091</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S_3PUt9j_jY/TPeAShimAJI/AAAAAAAAAB8/Tvna9azai-4/S220/Image-05.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>3</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10052741.post-8395561274376776991</id><published>2012-02-03T14:03:00.002+01:00</published><updated>2012-02-03T14:08:51.741+01:00</updated><title type='text'>El ascensor</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-BhW1Urbzf3k/TyvbTZ35tlI/AAAAAAAAAF4/QZ3da5Zh0-A/s1600/Ascensor.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 287px; height: 287px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-BhW1Urbzf3k/TyvbTZ35tlI/AAAAAAAAAF4/QZ3da5Zh0-A/s320/Ascensor.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5704894479404217938" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Con delicadeza sorteo los obstáculos, marcha atrás por un camino de tierra, los coches aparcados en batería. Busco un espacio donde poder aparcar, tratando de no golpear ninguno de los que están aparcados a mano izquierda y con cuidado de los que circulan hacia delante por la derecha. Voy lentamente controlando en todo momento el espacio. Hay sosiego, total control de la situación. Mantener la concentración durante todo el largo recorrido marcha atrás no es fácil y sin embargo, mis movimientos son delicados y capaces. Finalmente, llego a una pequeña explanada de césped donde el espacio se amplía y descongestiona, veo un estrecho hueco entre una furgoneta y un árbol. Retrocedo un poco más, cambio a primera y conduzco el vehículo hasta el lugar elegido. Con un leve movimiento de volante enclaustro el coche entre la furgoneta y el árbol. Ningún rasguño a mi vehículo, ni un leve roce durante todo el trayecto con ninguno de los vehículos parados o en marcha con que me he ido cruzando. Todo controlado, todo fácil, todo bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un edificio enorme, precedido por una escalinata. Llego antes de lo convenido así que decido pasearme por el vestíbulo para hacer tiempo. Una escalera en uno de los laterales por donde circula mucha gente llama considerablemente mi atención. Subo despacio, saboreando el tiempo. La escalera da a una puerta doble que lleva a una terraza amplia. Recorro toda la superficie, apoyándome ora sí ora también en la balaustrada y contemplando las vista de la ciudad. Al regresar hacia la puerta advierto que tras el muro que queda a mi derecha hay algo más, que no es simplemente una pared del edificio. Más adelante, al lado de la puerta hay cierto trasiego de gente en esa dirección. Me sorprende levemente no haberlo advertido al entrar. Me dirijo hacia allá y observo que el muro separa la terraza de una enorme piscina atestada de gente. Definitivamente aquel edificio me gusta. Espero que el piso que voy a ver valga la pena porque el lugar tiene ciertamente muy buena pinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abajo la comercial me espera. Cuando llego hasta ella me disculpo por la tardanza arguyendo mi distracción durante el descubrimiento de la terraza y la piscina. Alabo el tamaño y disposición de la piscina. Ella me dice que si no quiero bajar hasta allá también encontraré una pequeña en la terraza del piso que me va a enseñar. Esto promete, falta saber el precio, pero promete. Nos dirigimos hacia el extremo opuesto del vestíbulo, seguimos un largo pasillo y nos paramos frente a un ascensor. Durante la espera varias personas más se nos unen. Cuando por fin llega el ascensor a la planta baja salen de él multitud de personas. La estrecha puerta parece ocultar un amplio compartimento. Sin embargo, al entrar nos encontramos con un ascensor estrecho con una siniestra estructura de sarcófago. Entramos la comercial, un niño de unos doce años y yo. No cabe nadie más, ni un alfiler, cosa que resulta extraña dada la enorme cantidad de gente que había salido de él previamente. La comercial aprieta el botón de un número que no alcanzo a ver. A los pocos segundos el ascensor se atranca. Debemos de estar entre la segunda y la tercera planta. Ella señala que no tardarán en venir a ayudarnos pero ya es demasiado tarde para mí, la claustrofobia me atrapa. El niño se revuelve inquieto, empujándome hacia el fondo del ascensor, apretado en ese ataúd maldito, en ese sepulcro. Siento la asfixia, me falta el aire. El ascensor es una tumba, mi propia tumba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despierto sobresaltado tratando de coger aire del vacío que me envuelve, de las sombras que pueblan mis noches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así habló Il Estatore... todo iba bien y de pronto le faltó el aire...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10052741-8395561274376776991?l=estatore.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estatore.blogspot.com/feeds/8395561274376776991/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10052741&amp;postID=8395561274376776991&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10052741/posts/default/8395561274376776991'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10052741/posts/default/8395561274376776991'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estatore.blogspot.com/2012/02/el-ascensor.html' title='El ascensor'/><author><name>Il Estatore</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10376242380806276091</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S_3PUt9j_jY/TPeAShimAJI/AAAAAAAAAB8/Tvna9azai-4/S220/Image-05.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-BhW1Urbzf3k/TyvbTZ35tlI/AAAAAAAAAF4/QZ3da5Zh0-A/s72-c/Ascensor.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10052741.post-5706239690969902755</id><published>2012-01-24T13:12:00.003+01:00</published><updated>2012-01-24T18:43:16.266+01:00</updated><title type='text'>Frivolidad y trascendencia</title><content type='html'>- Las cosas son así, tras una larga temporada de introspección y trascendencia opté por la expansión y la frivolidad, transformé el desasosiego vital de la vacuidad del silencio por otro bien distinto marcado por el pulso del desenfreno. La gente comenzó a acusarme de frívolo y estaban en lo cierto. Así era, ésa fue mi elección. Lo era, era frívolo y lo era a voluntad, lo era porque quería serlo, porque me estaba bien así. Me acusaban de ser frívolo y no sentía vergüenza alguna en reconocer que así era. Lo fui porque decidí que aquella era una buena manera de protegerme. No era más que eso: una capa más de pintura anti-corrosiva contra las agresiones externas. El sistema anterior, al alejarme de la gente me protegía también de dichas agresiones pero la soledad me quemaba por dentro, así decidí que tal vez el cambio de estrategia sería acertado. Si pretendía un acercamiento, una expansión de mi yo hacia los demás, éste debía necesariamente ir acompañado de la frivolidad como escudo, pues la trascendencia podría herirme de muerte ante la iniquidad de las gentes. Es así como abordé las cosas en estas circunstancias en aquella ocasión. Pero ¿de qué sirve la protección frente a las agresiones externas cuando las mayores agresiones vienen de dentro, cuando tu personalidad es un cáncer, cuando no existe la alegría sino la tribulación? Aquella exteriorizada frivolidad no hacía sino escupirme la realidad a la cara, reflejaba cada instante la verdad de un interior insatisfecho, el desasosiego de la existencia. Busqué entonces la frivolidad en estado puro, el pensamiento nada, la sandez, la insustancialidad. Me sentí perdido, ajeno a todo y a todos, en la cresta de la ola tocando sin tocar, gozando sin gozar, alejado del sentimiento y de la razón. Me vi metido en una vorágine de intrascendencia y por fin me sentí bien hasta que de pronto todo se volvió oscuro, todo llanto y yo no comprendía. Me alejé de los demás, me alejé de la algarabía, me olvidé de la expansión. Volví a ser un solitario, pero entonces ya no podía hablarse de introspección y aún menos de trascendencia. Sólo vagaba, incapaz de pensar nada sobre lo que me rodeaba e incapaz igualmente  de razonar sobre mí mismo. Era un simple cuerpo que iba a tientas por el mundo. Sentí el frío del vacío al cabo de unos meses, lo sentí ajeno y vago, pero lo sentí. Fue una primera intuición, el recuerdo del pensamiento. Poco a poco, sentí la consciencia del ombligo: regresó la introspección y fui consciente del error profundo de toda mi existencia. Entonces me encontré contigo, maestro, y usted reconoció en mí la mirada del perdido, del hijo huérfano de la lógica. Se acercó a mí, como un místico, y tan sólo pronunció una frase: “Actúa como si el curso de la realidad sólo dependiera de tu voluntad”. Luego se marchó por donde había venido. Yo todavía anduve despistado unos cuantos meses, siempre con su sentencia en la cabeza. Entonces comprendí sus palabras, ya no se trataba de protegerse de la realidad sino de transformarla, de aceptar las cosas como son y adaptarlas a la vez a mi visión del mundo, de actuar según mi voluntad, pero no necesariamente de forma egoísta, para que todo cuanto me rodeaba y formaba parte de mí me fuera propicio, para que el curso de los acontecimientos siempre fuera, en la medida de lo posible, acorde con mis intereses y con mi voluntad. Luego le estuve largo tiempo buscando y por fin hoy le he encontrado. Quiero unirme a su grupo, quiero ser su discípulo. ¿Qué le parece?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La verdad, joven, es que no recuerdo haberle dicho eso y no sé muy bien porque le diría esa frase. Si así fue, es que me pilló de a buenas… Pero en fin, está bien, puede unirse a nosotros e iluminarnos con su sabiduría pues aquí nadie es maestro y nadie discípulo sino todos todo. Estaremos muy honrados con su presencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así habló Il Estatore (pareciéndose mucho a aquel que fue en sus inicios en esta andadura del blog).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10052741-5706239690969902755?l=estatore.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estatore.blogspot.com/feeds/5706239690969902755/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10052741&amp;postID=5706239690969902755&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10052741/posts/default/5706239690969902755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10052741/posts/default/5706239690969902755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estatore.blogspot.com/2012/01/frivolidad-y-trascendencia.html' title='Frivolidad y trascendencia'/><author><name>Il Estatore</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10376242380806276091</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S_3PUt9j_jY/TPeAShimAJI/AAAAAAAAAB8/Tvna9azai-4/S220/Image-05.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10052741.post-2961027377863425755</id><published>2012-01-10T14:31:00.001+01:00</published><updated>2012-01-10T14:31:28.499+01:00</updated><title type='text'>El puente colgante</title><content type='html'>Para llegar al ático hay que, primero, subir unas escaleras, luego, atravesar un extraño puente colgante y al final, descender otras escaleras. El primero movimiento es sencillo, las escaleras son amplias. Es una estructura metálica de reja, sólida y funcional. El segundo paso es más complicado. Al llegar al final de la escalera hay una pequeña galería vallada en cuyo extremo final, frente al último peldaño, se encuentra un estrecho puente colgante formado por dos tensas cuerdas metálicas entramadas, colocadas en paralelo una de la otra y a igual altura, de las que penden pequeñas cadenas soldadas a los tensores que se precipitan parabólicamente dibujando una curva gaussiana invertida. En el vértice inferior de cada curva una tangente cadena metálica minúscula hace de insuficiente base. Cruzar el endeble puente se torna pues en absurda temeridad. El tercer paso es nuevamente muy sencillo. Al otro lado nos espera una escalera idéntica a la primera que simplemente habrá que descender. Sea como fuere, para llegar a nuestro destino no queda otra que completar debidamente todo el recorrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera parte no resulta complicada en absoluto. Una vez arriba nuestro protagonista se aproxima velozmente al extremo de la galería superior, donde acaba la escalera, y asoma su cabeza por encima del estrecho puente. Observa el precipicio de hormigón sobre el que pende, contempla el asfalto que queda más abajo. Atraviesa sin más dilación el puente, con aparente tranquilidad y mucho equilibrio, salvo un pequeño e inaparente traspiés hacia el final. Ya en el otro lado, desciende vertiginosamente la escalera. Ya está aquí, donde debía. Todos aplaudimos su destreza con cierta sorna, realmente cruzar la estructura no era tan difícil como se antojaba, al fin y al cabo, a ninguno nos ha costado demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sucede que realmente ninguno de nosotros se ha encontrado con las dificultades que él había tenido que superar al atravesar el puente y sucede también que ninguno las había contemplado, ninguno había sido consciente, pues nuestros sentidos nos habían engañado. La rapidez con que habíamos percibido la ejecución de sus movimientos nada tenía que ver con la realidad. Nuestro protagonista se había visto envuelto en un confuso y peligroso viaje a través del tiempo, encontrándose en algunos instantes al borde mismo de la muerte. Ciertamente, el primer movimiento había sucedido sin problemas, en un visto y no visto. Subir la escalera y llegar hasta arriba, sin más. Luego, en el puente, algo extraño sucedió, se abrió un portal y viajó al pasado y al futuro, a la nada y a lo etéreo. Dio un primer paso y una luz lo transportó en el tiempo hacia atrás, se encontró con un viejo tronco de madera, casi putrefacto, que hacía las veces de puente. Perdió el equilibrio y quedó suspendido en el vacío, sujetando el tronco con ambas manos. Logró a duras penas subir de nuevo al tronco cuando de nuevo regresó al presente, avanzó dos pasos y un nuevo portal se abrió, se sintió flotando, como en el espacio, girando luego alrededor de un vórtice, cerró los ojos fuertemente y al abrirlos se encontró sobre una superficie metálica que se suspendía sobre el precipicio sujeta por una extraña estructura hidráulica, como si de una grúa se tratara. La estructura avanzaba hacia el otro lado del abismo, donde esperaba un ascensor. Debía de estar en el futuro puente. Cuando de pronto regresó al presente se encontraba mucho más cerca del otro lado, donde le volvía a esperar una escalera de estructura metálica. Avanzó varios pasos más y nuevamente un giro en el espacio-tiempo le puso sobre una especie de cuerda acrobática, viajó a la fantasía de un circo, a lo más lejano del subconsciente. Sintió que iba a perder el equilibrio, que iba a caer y efectivamente su cuerpo empezó a zozobrar. Apoyó su mano en el vacío y entonces encontró una cuerda tensora, había vuelto de nuevo a la estructura original, a la realidad de aquí y ahora. Avanzó varios pasos más y se encontró a salvo en la segunda escalera, listo para emprender el tercer y definitivo movimiento que le dejaría finalmente en el ático donde todos nos hallábamos. El descenso por la escalera fue un suspiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todos nos pareció que él, como los demás, había atravesado el circuito sin el menor problema ni riesgo para su vida, sin embargo, había vivido toda una aventura para llegar hasta donde todos nosotros nos encontrábamos. Él jamás dijo nada y nosotros jamás lo percibimos. Si lo sé y lo cuento es porque lo he soñado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así habló Il Estatore a principios de 2012.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10052741-2961027377863425755?l=estatore.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estatore.blogspot.com/feeds/2961027377863425755/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10052741&amp;postID=2961027377863425755&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10052741/posts/default/2961027377863425755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10052741/posts/default/2961027377863425755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estatore.blogspot.com/2012/01/el-puente-colgante.html' title='El puente colgante'/><author><name>Il Estatore</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10376242380806276091</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S_3PUt9j_jY/TPeAShimAJI/AAAAAAAAAB8/Tvna9azai-4/S220/Image-05.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
